Perfilar la Senda de la Naturaleza y cada uno de sus seis senderos ha sido un trabajo de varios años, en el que bastantes preceptos estaban claros como el agua y otros estaban presentes, pero no suficientemente asentados como para ser capaz de explicar su importancia a terceros.

De hecho, contar el proyecto a terceros solía ser un diálogo bastante desalentador, parecido a este:

  • Estoy haciendo un blog
  • Ah, ¿sí? ¿De qué va?
  • Pues… de salud, movimiento, alimentación, artes, convivencia…
  • Para, para… eso no funciona así. Un blog tiene que hablar de una temática solo, con un público objetivo concreto. Tienes que reducir eso y hablar de una sola cosa.
  • ¿Por qué? ¡La gente tiene intereses variados!
  • Pero un blog se encarga de explotar UNO de esos intereses, si no, la gente se pierde porque no sabe de qué hablas.

Me comía el coco pensando cómo encajar el proyecto en ese marco tan estrecho.

Y así pasaban los meses.

Cómo explicar a los maestros del marketing digital que eso estaba muy bien, pero que la Senda de la Naturaleza no era una sola senda… que no podía reducirlo a una sola cosa, por su propia naturaleza.

Durante un tiempo, claudiqué, aparqué la Senda y empecé a construir proyectos “monotema” que pendía cada uno de una de las ramas de la Senda, mientras intentaba hilar los conceptos de marketing digital que estaba aprendiendo con esa naturaleza viva y múltiple que pedía a gritos una plataforma de expresión.

Pero nunca abandoné del todo la Senda.

Cuando te metes en el mundo del emprendimiento digital, lo que la gente te dice es “crea un proyecto que conecte contigo” y yo pensaba “joder, pues la Senda conecta conmigo, con distintos aspectos de mí… casi se pueden encajar en ella todos los intereses que se me ocurran”, pero claro, no habla de una sola cosa…

Y harta de luchar contra esa barrera estúpida, me dije ¿y qué?

¿Y qué más da lo que se ha establecido que funciona?

¿O qué pasa si no funciona? Tampoco estaba funcionando montado a trompicones.

¿Y qué pasa si nadie lo lee? “Lo que no se comparte, se pudre dentro”.

¡Y no tengo ninguna intención de dejar que la Senda se pudra!

Así que, al igual que los Nazgûl salieron vestidos de Jinetes Negros para emprender su cometido, Fénix ArtS se puso el traje de Alba de la Senda para conectar y diseñar la simbología de la Senda.

Valorando la naturaleza (bastante friki) del proyecto, las pasiones transversales de su fundadora y el sentido último de cada una de las vías como mero vehículo conductor de una serie de intereses comunes a todas las personas con las que me he ido cruzando (y cuyos proyectos, de un modo u otro, conectaban con alguno de lo senderos), me puse manos a la obra.

En este largo camino, he tenido ocasión de estudiar e investigar bastantes cosas que han ido uniendo los puntos, como diría el Sr. Steve Jobs y clarificando de forma cristalina la necesidad de mantener los senderos como estaban ideados en un principio, aunque nacieran de forma instintiva y poco meditada.

Estudiando yoga, entendí la relación de los cuerpos sutiles y la configuración de los chakras con mi concepto de sendas de interés y casualmente los números, colores y sensaciones cuadraban bastante bien…

Estudiando simbología mágica para otro de los proyectos que penden de la Senda, entendí el paralelismo de los senderos con los cuatro elementos naturales.

Entrando en investigaciones sobre los elementos, comprobé que diversos cultos y culturas a lo largo de los siglos (y milenios) han orientado sus pensamientos y ritos conforme a, entre 4 y 7, vías elementales o básicas… mmm ¿quizá esa instintiva división respondía también a esa naturaleza íntima de la mente humana?

Entonces, lo analicé más despacio:

¿Qué senderos tiene la Senda?

 

Sendero de la Alimentación:

La alimentación, en particular, surge de la tierra en su origen primigenio. Brota y se eleva, entrando en el ciclo de los elementos.

Según los elementos (tattwas) del ayurveda, la tierra es prithvi, se representa con un cuadrado y se corresponde con el chakra raíz: muladhara.

Sin entrar en temas de vayus y koshas, el chakra raíz y la relación del hombre con la tierra, tiene que ver con el instinto, con la supervivencia, la permanencia y lo físico o palpable.

En la cultura japonesa, los elementos (godai) son cinco y también la tierra tiene relación con lo físico, lo chi, lo tangible.

Para los celtas también existía un concepto de elementos básicos entre los cuales la tierra representaba el lugar donde se siembra, se obtiene refugio, alimento y estabilidad.

Qué curioso…

Pero sigamos avanzando.

Sendero de las Artes:

Para mí es un sendero anaranjado, porque veo el arte bajo las alas ígneas del fénix que revive una y otra vez, no importa cuántas veces el mundo y sus obstáculos intenten aplastarlo.

Y desde esa perspectiva, me puse a investigar…

En el hinduismo, el segundo chakra recibe el nombre de swadistana, la propia morada y tiene que ver con el placer. Se representa con una luna y su elemento es el agua.

Sin embargo, para mí el agua es movimiento, es azul, es conexión del cuerpo y la mente… así que la concepción hinduista no servía tan bien como para el sendero de la alimentación… ¿o sí?

El naranja de swadistana y su relación con el gusto, la sexualidad y la luna sí tienen conexión con el aspecto creativo del ser, el arte, la artesanía y la creatividad.

¿Qué me estoy perdiendo?

El siguiente chakra es manipura y su elemento es el fuego (agni), su color es amarillo y se relaciona con la transformación.

Bueno, eso conecta el fuego del fénix con sus lenguas naranjas y amarillas, ¿no?

Hablemos del fuego entonces:

El godai ígneo Ka representa el impulso y la pasión, la extroversión, el deseo, la intención.

El concepto celta del fuego también habla de transmutación, de manifestación de la acción del hombre en el mundo, del impulso de nuevos proyectos y de pasión.

Pues tiene pinta entonces de que el sendero de las artes va a ser más bien Fuego, ¿no?

Esto tiene buena pinta, veamos el siguiente sendero:

Sendero de la Convivencia:

En la Senda original el apartado de convivencia tenía un color amarillo mostaza, un color de sol, de luminosidad que llega de fuera, porque abarcaba todo aquello que queda fuera del propio ser y con lo que se convive.

El chakra amarillo, tercero en el ascenso hinduista desde la tierra, representa el fuego, el fuego del sol, el fuego interno que impulsa y transforma.

Quizá por eso el amarillo de la senda original no era un amarillo brillante sino más bien mestizo, ¿quizá tirando a verde? A ver, ¿qué chakra sigue?

Anahata, el chakra del corazón, se visualiza en verde y habla de los sentimientos, del amor incondicional… y tiene que ver con el aire, el tacto y la relación con el exterior.

¡Premio!

El godai aéreo se asocia con la voluntad, la benevolencia y la compasión. Representa en cierto sentido la mente humana y la sabiduría.

También si nos asomamos a la cultura celta, enfocando en el aire como elemento de referencia, encontramos que evoca una energía proyectiva, pensamiento y palabra, viajes y cambios de ambiente.

En todo caso, el aire es aquello que nos rodea, que intercambiamos con otros, que envuelve y conecta el mundo entero.

Y por tanto el sendero de la convivencia se entrelaza con ese elemento.

¡Todo va encajando!

 Siguiendo con los colores de los chakras (por utilizar una guía conocida) el siguiente sería:

Sendero del Movimiento:

Entendiendo por movimiento la puesta en marcha del cuerpo desde la quietud, especialmente en una sociedad que tiende al sedentarismo. Movimiento como conexión con tu propio cuerpo, con el fluir de tu interior. De ahí que este sendero acoja principalmente disciplinas cuerpo-mente, como el yoga, el pilates, la danza o las artes marciales.

Si nos vamos al hinduismo, el chakra siguiente es vishuda, de color azul.

Representa la intuición, la escucha y la comunicación. En su caso tiene como elemento el éter y se simboliza con un círculo, pero en la aplicación a los Senderos de la Senda su elemento representativo es el agua.

¿Por qué el agua?

Porque el agua fluye, my friend, y el movimiento es fluir.

En la concepción japonesa el godai acuático habla de las tendencias mentales y emocionales de adaptación, de la paciencia, flexibilidad, elasticidad y paz interior.

Para los celtas, el agua es disolución, receptividad y apertura. Trabajar con el agua es dejarse llevar por la intuición y sentir los cambios naturales.

Es curioso cómo, con distintas representaciones, diferentes culturas hablan de los mismos caminos al final.

Sea vishuda, sui o be water my friend, de alguna forma primitiva todos entendemos esas vías.

 

Tierra, fuego, aire y agua… fenomenal… ¿y los otros dos senderos?

Me quedan dos senderos muy importantes: Reflexión y Salud Natural.

Morado y verde respectivamente en el diseño original… ¿qué dicen las culturas que hablan de más de 4 elementos?

Sendero de la Reflexión:

En la cultura japonesa existe un quinto godai, que representa el vacío o el cielo. Se refiere al espíritu, el pensamiento y la energía creativa, también se asocia al poder, la espontaneidad y la inventiva.

En el ayurveda existen dos chakras elevados que hablan de la conciencia superior y el más allá y, curiosamente, son de color morado o violeta claro.

El éter mismo en el ayurveda se representa entre azul y violeta, como un círculo o como un huevo.

Para los celtas existían también cinco elementos (tierra, agua, aire, fuego y espíritu) y cinco etapas de la vida (nacimiento, juventud, edad adulta, vejez y muerte) y era precisamente un círculo o una espiral lo que representaba ese espíritu, mente o “todo” que abarcaba a los demás.

 

Pues bien, aunando todo esto, el quinto sendero no podía sino llevar ese tono violáceo propio de la conciencia, la inventiva y el pensamiento, ya que es el sendero de la reflexión y en su glifo figuran tanto el círculo como la espiral, sobre esa pirámide apuntada al cielo que evoca tanto el impulso del fuego como la conciencia vital del aire.

Y queda un último sendero…

Sendero de la Salud Natural:

Podría decirse que fue el germen del proyecto completo. Desde el concepto “naturopatía” no como terapia, sino como “naturepath” o “sendero natural”, salieron todos los caminos.

Y lo pensé en verde, como no podía ser de otro modo.

¿Cómo se relaciona con los demás senderos? ¿Qué elemento representa?

Pues a ver:

El chakra verde… cogido.

Las plantas y cosas que surgen de la tierra… cogido.

Pero la salud es un concepto holístico, tiene que ver con el cuerpo, con la mente, con el alma, con cómo nos relacionamos, con cómo percibimos.

La salud encaja en ese concepto de círculo, de globalidad, de “todo”.

También tiene su punto de relación con la tierra y el agua, por lo que parecía adecuado enmarcar el glifo en la pirámide invertida que representa a ambos elementos.

El resultado:

  

Así pues, aunando todos los conceptos detrás de la simbología y el razonamiento instintivo con respecto a cada elemento, me imaginé meditando y conectando con todos ellos en el corazón de un crómlech como el que ocupa ahora la portada de la Senda… y así surgieron los glifos de cada sendero.

 

Espero que hayas disfrutado este paseo por la historia creativa y conjuntiva de los senderos, y que haya servido para clarificar las diversas vías de intereses con las que cuenta la Senda.

Puedes dejar tus preguntas, dudas y comentarios aquí abajo

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